El nuevo auditor del siglo XXI

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Los nuevos poderes del auditor

 

Hace unos años, el mundo científico descifró los secretos de aquel súper héroe venido del planeta Kriptón con el objetivo de salvar el planeta Tierra. Las principales razones que explican sus poderes radican en que la gravedad de Kriptón es exponencialmente mayor que la de la Tierra. En consecuencia, Superman encuentra la atmósfera de la Tierra más liviana, lo que le permite desafiar la gravedad y volar.

 

Por otro lado, los kryptonianos tienen la habilidad de absorber energía solar en sus células, lo que genera diferentes efectos en su organismo en base al tipo de sol que se exponen. En este sentido, mientras más joven sea el sol más poder recibirá el kryptoniano. Por tanto, bajo el joven sol amarillo de la Tierra los kryptonianos tienen más poder que en el moribundo astro rojo de su planeta natal.

 

Por tanto, en este caso, una menor fuerza de la gravedad y un sol más potente son las claves para explicar los poderes que permiten al súper héroe, entre otros, poder volar, correr de forma ultrarrápida, tener mucha fuerza, regenerarse ante las heridas y tener unos sentidos muy agudizados.

 

En el mundo de los negocios, tras el fuerte impacto negativo que ha tenido, y está teniendo, la gran recesión iniciada a finales de la década del 2000, se espera que, entre otros, el auditor sea una de las profesiones que anticipe las desgracias y tremendas caídas de las empresas y las administraciones públicas mundiales.

 

Ante esta situación, el legislador ha reaccionado ampliando la regulación destinada a mitigar y prevenir los riesgos e impactos de las crisis económicas, generando nuevas normativas y requerimientos a empresas y administraciones públicas con el objetivo de que determinadas transacciones se registren con mayor rigor y, sobre todo, que aumente el grado de la transparencia e información proporcionada al mercado, principalmente en aquellos aspectos relacionados con la gestión y prevención de sus riesgos y su control interno, y en su impacto sobre ámbitos de carácter no financiero, como son las cuestiones medioambientales, sociales y relativas a su personal, la prevención a la vulneración de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y el soborno y su impacto en relación con los terceros con quien se relaciona y con la sociedad en general.

 

Y el auditor, que en general, en lo que llevamos de crisis económica, se le ha solicitado que dé respuestas a asuntos que no formaban parte de su su alcance, se le ha aumentado la presión reguladora para que adquiera mayores poderes y sea capaz, en el futuro, de prevenir a la sociedad de recaídas o nuevas crisis.

 

En este sentido, en España, la nueva Ley de Auditoría y el Reglamento, que está en vías de aprobarse, inspirados por la legislación europea, exigen del auditor mayores requerimientos para el cumplimiento de sus principales deberes: ser extremadamente independiente, más crítico e inquisitivo en el ejercicio del escepticismo, más competente y preparado al aplicar su juicio profesional, más organizado en la aplicación de sus procedimientos y mecanismos de control de calidad y más diligente en sus deberes de custodia y secreto profesional.

 

¿Cuales deberán ser las claves para exceder las nuevas expectativas?

 

El aumento de la presión normativa y regulatoria vertida tanto a empresas y administraciones públicas, como a la profesión de auditoría es comparable con un viaje al planeta Kriptón. La fuerza de la gravedad ha aumentado en todos los sentidos. Ante este nuevo escenario, las claves de futuro del auditor radican en su evolución hacia el desarrollo de nuevas competencias, habilidades y métodos de trabajo que le permitan desarrollar sus objetivos con solvencia. La profesión auditora debe alimentarse de un nuevo astro joven capaz de generar mayor energía para la obtención de sus nuevos poderes.

 

Las claves para la evolución de la profesión de auditoría que permitirán exceder las expectativas creadas son:

 

1. Multidisciplinariedad

Los auditores deben rodearse de profesionales especializados en diferentes disciplinas del ámbito financiero y no financiero. Auditar los estados financieros del siglo XXI requiere, entre otros, de profesionales especialistas en valoraciones, especialistas en sistemas informáticos y especialistas en la gestión y prevención de riesgos. Auditar o verificar estados de información no financiera e informes de gobierno corporativo requiere, entre otros, de profesionales especializados en aspectos medioambientales, en aspectos sociales, de derechos humanos y en la lucha contra la corrupción y el soborno.

 

En definitiva, el auditor del futuro deberá disponer de la competencia para llevar a cabo una gestión efectiva de un equipo de profesionales multidisciplinar con diferentes capacidades, intereses y talentos, con el fin de dar mayor confianza a los mercados.

 

2. Big Data

 

El cambio tecnológico se está produciendo a un ritmo acelerado, lo que facilita la capacidad de capturar y comunicar datos digitalmente, a una escala sin precedentes y casi instantáneamente. Esto ha dado lugar a un mayor enfoque en los datos, ya sean estructurados o no estructurados, y si se generan interna o externamente a la entidad.

 

El uso del análisis de datos en la auditoría de los estados financieros se encuentra en una etapa temprana. Los auditores están expandiendo las áreas de uso y los reguladores de auditoría y los organismos de supervisión están comenzando a ver el impacto del uso de análisis de datos en la auditoría a través de sus actividades de inspección.

 

En un entorno de mayor complejidad, la profesión auditora deberá aprovechar los avances tecnológicos en el campo de la explotación grandes conjuntos de datos e información para aumentar su eficacia, su eficiencia y mejorar la calidad del trabajo.

 

3. Mayor profundidad y alcance

 

La profesión de la auditoría está cogiendo un valor multidimensional que se encamina en la evaluación de distintas variables de una entidad, su trabajo se centra tanto en la información financiera, como en la no financiera.

 

Asimismo, el auditor debe ser capaz de anticiparse en priorizar e interpretar la información proporcionada por las entidades y debe asegurar que se analicen y expliquen de forma más amplia los sistemas de gestión de riesgos y de control interno. Y se prevé que aumente la periodicidad de la emisión de informes y que éstos sean más completos.

 

Finalmente, se espera que el auditor sea capaz, de que conociendo en profundidad las variables que determinan en qué punto se encuentra una entidad y en qué condiciones está para abordar el futuro, pueda ir más allá y alertar de potenciales riesgos de futuro al mercado.

 

Todo ello será posible, si el auditor es capaz de aumentar su alcance de trabajo y la profundidad de este. Con un mayor alcance y profundidad el auditor podrá generar mayor confianza a los usuarios de la información y al mercado.

 

4. Máxima independencia

 

Si bien la nueva Ley de Auditoría y la normativa que la desarrolla aumenta significativamente los requisitos en relación con la independencia del auditor, este elemento es clave para que la profesión tenga el éxito esperado en su objetivo de la generación de confianza.

 

El auditor y las firmas de auditoría deberán poner máxima prioridad y focalizar sus acciones en asegurar su independencia en el ejercicio de la profesión y transmitirlo al mercado.

 

Por lo tanto, para que el auditor se convierta en un profesional preparado para anticipar y proteger a la sociedad de recaídas y nuevas crisis económicas, sin duda, deberá caminar hacia la composición de equipos multidisciplinares de alto nivel, dotarse de los nuevos avances tecnológicos en el campo de la gestión y análisis de datos y, con todo ello, poder aumentar el alcance y profundidad de su trabajo, para, en definitiva, ser capaz de proveer al mercado un mayor grado de confianza. Y todo ello, y sin duda clave para el éxito, máxima escrupulosidad en su deber de independencia.

 

Este es el reto de una profesión tocada por el impacto de la reciente crisis económica mundial que espera resurgir y convertirse en una mejor profesión de futuro destinada a conseguir un futuro mejor.

 

 

Autor: Jordi Anducas, Director Técnico de Auditoría en RSM Spain