La información no financiera ha llegado para quedarse

informacion no financiera rsmEl término información no financiera es conocido por todos desde hace tiempo. En el ámbito de la Unión Europea, la Directiva 2013/34/UE ya establecía la obligatoriedad de presentar un estado de información no financiera para grandes empresas de interés público. El alcance de la información a presentar se ha visto ampliado mediante la Directiva 2014/95/UE traspuesta a la legislación española mediante la Ley 11-2018, de 28 de diciembre.

 

Con efecto para las cuentas anuales cerradas a 31 de diciembre de 2018, además de las empresas de interés público (o grupos de empresas de interés público que presenten cuentas anuales consolidadas) con más de 500 trabajadores, aquellas empresas o grupos de empresas que presenten cuentas anuales consolidadas que cumplan con dicho requisito y con dos de los tres siguientes, también estarán obligados a presentar la información no financiera junto con sus cuentas anuales:

  • Importe del activo superior a 20 millones de euros
  • Importe neto de la cifra de negocios superior a 40 millones
  • Tener más de 250 trabajadores

 

Adicionalmente, ya está prevista una nueva ampliación del alcance para dentro de tres años, cuando solo será necesario alcanzar los 250 trabajadores como requisito mínimo inicial.

 

El informe: contenido básico, marco normativo y revisión por un tercero independiente.

 

En la citada Ley 11-2018, además de indicar que el informe debe describir el modelo de negocio (entorno empresarial, organización y estructura, objetivos y estrategias, mercados en los que opera y los principales factores y tendencias que pueden afectar a su futura evolución), las políticas aplicadas y sus resultados, así como los principales riesgos identificados sobre dichas cuestiones, se detalla su contenido mínimo por lo que aquí solo mencionaremos brevemente las áreas afectadas:

  • Cuestiones medioambientales: contaminación, gestión de residuos, sostenibilidad de los recursos, cambio climático, etc.
  • Cuestiones sociales y relacionadas con el personal: número total y distribución de empleados por sexo, edad, país y clasificación profesional, formación, igualdad, etc.
  • Cuestiones relativas al respeto a los derechos humanos
  • Información relativa a la lucha contra la corrupción y el soborno
  • Información sobre la sociedad: compromiso con el desarrollo sostenible, subcontratación, proveedores, etc.

 

Hay que destacar que la información no financiera se puede presentar como parte del informe de gestión o como un documento aparte, siempre que se haga referencia al mismo en el informe de gestión.

 

El marco normativo de desarrollo del informe se apoya en diversos estándares, entre los que podemos destacar los tres siguientes:

  • GRI : Global Reporting Initiative. Es una institución independiente que creó el primer estándar mundial de indicadores para la elaboración de memorias de sostenibilidad de aquellas compañías que desean evaluar su desempeño económico, ambiental y social
  • IIRC: International Integrated Reporting Council. Es una coalición global de reguladores, inversores, empresas, reguladores de estándares, emisores de normas, profesionales contables y organizaciones no gubernamentales.
  • Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Recoge 10 principios para promover el desarrollo sostenible en derechos humanos, medioambiente y lucha contra la corrupción en los negocios de las compañías.

 

La transposición a la legislación española de la citada Directiva 2014/95/UE hace que la revisión de la información presentada en el informe deba ser verificada por un profesional independiente. Entre los estándares aplicables a dicha revisión, podemos destacar la Norma ISAE 3000, Assurance  Engagements Other Than Audits or Reviews of Historical Financial Information y la Guía de actuación sobre trabajos de revisión de Informes de Responsabilidad Corporativa emitida por el Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España.

 

Cambio de modelo en la información facilitada por las compañías.

 

Existe una clara intención en la Unión Europea para que la información no financiera se alinee con los plazos de presentación de la información financiera exigida por la normativa de cada país miembro. Se trata de dar una visión global a los informes que las compañías ponen a disposición de terceros interesados y de la sociedad en general de forma que, dar a conocer aspectos no financieros relacionados con el negocio, se convierte en un objetivo estratégico porque son un indicador de excelencia cada vez más valorado. La época en la que las empresas solo publicaban información financiera ha acabado.

 

La sensibilidad social sobre la forma de hacer negocios se ha acentuado de manera muy significativa. Ahora es importante conocer qué impacto tiene la generación de resultados de la empresa en el medio ambiente y en los derechos humanos; qué medidas de diligencia debida se implementan para prevenir la corrupción y el soborno y cómo se analizan, identifican y controlan los riesgos relacionados con la cadena de suministro.

 

En este sentido, Larry Fink presidente y CEO de Black Rock, la mayor gestora de fondos mundial, envió en 2018 por cuarto año consecutivo a todas las compañías del S&P 500 y a las principales compañías europeas una carta en la que incidía en la necesidad de implementar planes a largo plazo destinados a la resolución de problemas sociales. Fink argumenta que los gobiernos no parecen tener recursos ni capacidad para solventar los graves problemas sociales del escenario actual y por ello la sociedad demanda al sector empresarial, privado y público, que responda a esos retos sociales.

 

Se trata de un cambio de modelo en el gobierno corporativo mediante el que los consejeros se comprometan con una visión a largo plazo y no con objetivos económicos a corto plazo.

 

Información no financiera ha llegado para quedarse.

 

La idea que nos debe quedar clara es que la información no financiera ha llegado para quedarse. Es cierto que en la actualidad son las grandes empresas y en especial las cotizadas las más avanzadas en la presentación de información no financiera. Esto ocurre, en buena parte, porque en la toma de decisiones los destinatarios finales valoran cada vez en mayor medida otros indicadores más allá de los puramente financieros.

 

Pero este desfase entre las grandes y las medianas o pequeñas empresas tenderá a reducirse hasta su desaparición porque la sociedad demandará que los futuros negocios se realicen en un entorno de sostenibilidad que se evidenciará mediante la publicación de informes integrados que evalúen el desempeño empresarial tanto bajo la perspectiva financiera como no financiera.